Swinguer, Un Nuevo Concepto Para El Amor

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Swinguer, Un Nuevo Concepto Para El Amor

swinger_couples_web_2778d6b16015e704ca3ec2e89fd3af59Swinger o swinging es una actividad sexual no monógama que se puede experimentar en pareja. Se refiere al comportamiento que reconoce y acepta la ampliación del horizonte sexual en pareja; incluye un amplio rango de actividades eróticas y sexuales realizadas entre dos o más personas.

Swinger es una actividad de parejas que se realiza con la pareja estable, crece como fantasía de ambos o de uno de los miembros de la pareja, y es necesario recorrer el proceso de construcción del convencimiento y confianza mutua, de la caída o cambio de valores que lleve a superar lo que serían los prejuicios y, si se logra superar ese momento, comienza el juego en la búsqueda de la primera experiencia; si estos aspectos se ven forzados o sobreentendidos, generalmente los resultados serán negativos y hasta desastrosos para la pareja.

Para los Swingers llegar a casa después de un encuentro y hablar con la pareja sobre lo vivido, excitarse con los recuerdos, internalizarlos en la cama es lo que enriquece su estilo de vida en la intimidad. A diferencia de una orgía, el Swinger requiere de la intervención de una pareja estable, ésta puede ser activa o pasiva, es decir, como actor y/o espectador. En una orgía cualquier persona puede ser participe, independientemente de tener o no pareja, entre estas personas el momento de placer no se extiende más allá del tiempo en que se vive el sexo, mientras que en el caso de una pareja estable cada encuentro construye a sus fantasías, emociones y recuerdos que son parte de su intimidad como pareja.

Los Swinger afirman haber superado la soledad, los celos y el adulterio. Su búsqueda principal son las fantasías compartidas en pareja, son fieles, pero no monogámicos, además, los Swinger plantean las negociaciones a través de un código acordado y bien definido.

La piedra fundamental del Swinger es que la igualdad de la entrega es vital para completar la fantasía del Swinger “Yo tengo sexo con la persona que amas y tú tienes sexo con la persona que amo”. Esa pasión compartida, esa posibilidad de construir la complicidad en pareja, encontrar en la cama a esa mujer o ese varón día a día, con el que se vive ese tipo de libertad pactada, el hacerlo con el ser querido, es lo que buscan los Swinger.

Si definimos Swinger, desde esta perspectiva, tenemos que: es una pareja que practica el sexo con otras parejas pero sin separarse, en el mismo espacio físico, es decir, trasladando el placer de uno a otro mirando a la pareja en el momento que tiene sexo con otra persona. En cambio la pareja liberal y/o el infiel no necesitan de la presencia del otro, se toma libertad absoluta en el plano sexual y por lo tanto los límites desaparecen.

Los organizadores de grupos Swingers afirman que la gran mayoría de las parejas que están en ese ambiente se inician estando bien en su sexualidad íntima e, incluso, fue el alza del deseo el que los llevó a buscar nuevos horizontes. La cama matrimonial es un lugar seguro, de una calidez especial donde juegan valores ausentes en el intercambio, valores afectivos y de compromiso, costumbres, y la fuerte intimidad que la convivencia genera. Estas cosas son irreemplazables y hacen del sexo íntimo de la pareja algo especial. Es decir, el sexo matrimonial es complejo, mientras que el sexo Swinger es simple, sólo genital: se elige la pareja que gusta, conversan lo suficiente para conocerse… y a la cama. Allí lo que se expresa es sexo y sólo esa sensación, sin otros compromisos ni asuntos pendientes, sin otras cargas ni otros valores, esto es lo que afirman los seguidores de este tipo de prácticas.

Algunos Swingers consideran su “estilo de vida” como una subcultura diferente. La “principal directiva” en el intercambio de pareja es “no” significa “no”. Esto quiere decir que el rechazo a una proposición sexual no requiere justificación y debe ser siempre respetada. La violación a esta regla, en ocasiones lleva a la expulsión inmediata. Otras reglas estrictas en muchos clubes de intercambio de pareja es el uso obligatorio de condones que deberán ser exclusivos para cada contacto sexual.

Podríamos resumir las reglas, por orden de mayor a menor importancia en respeto, higiene y discreción. Se debe tomar en cuenta la regla más importante: el Swinger es oscilar, es decir, se pasa fugazmente por la cama de los otros, no se quedan en ella ni se busca más atención que la genital en ese momento concreto; de forma más específica, no está permitido otro tipo de atenciones personales. Si esto se respeta -y la mayoría de los Swingers lo hacen-, no hay historias que lamentar. Cuando, por el contrario, se aferran a otra pareja o a uno solo o sola en el caso de los tríos, la cuestión comienza a tener sus riesgos, por la intervención de afectos.

El miedo es el trasfondo de la contradicción que percibimos al ver gozar a nuestra pareja con un tercero. Los Swingers transforman el miedo en confianza, y la “aterradora” imagen de que la pareja goce con otros en una placentera forma de compartir fantasías y placer mutuo.

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